sábado, 20 de septiembre de 2008
LADAKH: las montanyas del silencio (o como evitar que se seque una gota de agua)
Ladakh, tambien llamado “el pequenyo Tibet”, es el reino del silencio. Cuando llegas aqui todavia resuenan en tus oidos el estruendo de claxones y vocerios de las calles indias. Pero esta remota region de los Himalayas poco tiene que ver con el resto del subcontinente. Desde hace pocos anyos, es posible llegar en avion a Leh, la capital de Ladakh. Tremendo error: el que opte por este medio de transporte se perdera uno de los viajes por carretera (en muchos tramos, mas bien un camino de cabras) mas impresionantes del mundo. Un paisaje primitivo, casi lunar, inmenso, panoramico, de esos a los que los musculos de los ojos no estan acostumbrados. Un paisaje lleno de belleza y de silencio. Dos dias de recorrido y de descubrimiento, en los que si no tienes la boca abierta de asombro en todo momento es para no comer el polvo del camino. Haciendo noche en un campamento a 4.600 metros de altitud: un hotel de un millon de estrellas. Y atravesando el paso por carretera mas alto del mundo, el Khardung La, a 5.610 metros, paladeando los efectos del mal de altura: dificultad para respirar, presion en la cabeza y una cierta dificultad en el habla (algo asi como lo que le paso a Aznar en el rancho de Texas).
Tranquilos, no he copiado esta foto del escritorio de Windows.
Algunas imagenes en la cumbre del Kardhung La, a 5.610 metros de altitud, el paso por carretera mas alto del mundo.






























Asterix Charlie, desplazando una pequenya piedra que nos obstaculizaba el camino (y eso que no soy del mismo Bilbao pues).



Imagenes de la "puja" en el monasterio de Thiksey.









El abad del templo de Thiksey, momentos antes de deshacer ese enorme mandala de arena que habian tardado una semana entera en dibujar, como simbolo de la impermanencia.
Ruedas de oraciones en Thiksey. Cada rueda lleva inscrito un mantra sagrado, y segun los budistas, el mero hecho de hacerlas girar hace que se liberen las fuerzas beneficas del mantra.











Ioli y Mikel (los manyisos) con Elena. Unos duendecillos que encontramos en las montanyas de Ladakh, con los que fue un placer compartir piedras, silencios, risas y una cueva.
Y es que la cabra tira al monte.
Elena hablando con su terapeuta, recibiendo sabios consejos.
Compartiendo con unos amigos un te de mantequilla de yak con cebada
(de dudoso gusto, por cierto).
Elena, momento Escarlata O'Hara:
"A Dios pongo por testigo que jamas volvere a quedarme sin jamon"


Tranquilos, no he copiado esta foto del escritorio de Windows. Este paisaje, estos colores y esta luz son reales y estan en Ladakh.

Lo milagroso es que esta imagen no apareciera en cada curva del camino, porque la carretera era de autentico vertigo.
Algunas imagenes en la cumbre del Kardhung La, a 5.610 metros de altitud, el paso por carretera mas alto del mundo.
















Las siguientes imagenes corresponden al Valle de Nubra, en la frontera con Pakistan, un lugar de espacios inmensos y lleno de silencio, en el que uno no se explica como esta zona puede ser una de las mas conflictivas del planeta.




Algunos "personajes" locales.





Una de piedras: va por vosotros Ioli y Mikel
(jule jule!!!)
(jule jule!!!)




Asterix Charlie, desplazando una pequenya piedra que nos obstaculizaba el camino (y eso que no soy del mismo Bilbao pues).
Imagenes del templo de Leh, con las banderas de oraciones ondeando al viento.



Imagenes de la "puja" en el monasterio de Thiksey.








Al fondo, una "espontanea" meditando.

El abad del templo de Thiksey, momentos antes de deshacer ese enorme mandala de arena que habian tardado una semana entera en dibujar, como simbolo de la impermanencia.
Ruedas de oraciones en Thiksey. Cada rueda lleva inscrito un mantra sagrado, y segun los budistas, el mero hecho de hacerlas girar hace que se liberen las fuerzas beneficas del mantra.





Jovenes monjes en el monasterio de Thiksey.





Ioli y Mikel (los manyisos) con Elena. Unos duendecillos que encontramos en las montanyas de Ladakh, con los que fue un placer compartir piedras, silencios, risas y una cueva.
Y es que la cabra tira al monte.Elena hablando con su terapeuta, recibiendo sabios consejos.
Compartiendo con unos amigos un te de mantequilla de yak con cebada
(de dudoso gusto, por cierto).
Elena, momento Escarlata O'Hara:"A Dios pongo por testigo que jamas volvere a quedarme sin jamon"


Suscribirse a:
Entradas (Atom)





















