viernes, 22 de agosto de 2008

Escenas de la India

Y al pisar India nos dimos cuenta que dejabamos un viaje atras y comenzaba otro… nos dimos cuenta de la urgencia de parar.
Parar TODO.
Detenernos y distanciarnos y meternos para dentro.
Y asi hicimos.
Carlos se fue para Gujarat. Viajar un poco a su aire y luego hacer un retiro de meditacion Vipassana de 10 dias.
Yo me fui para Kerala al ashram de Amma.
Nos separaban 2000 km. Pero a pesar de la distancia seguiamos muy unidos.

Para no extenderme demasiado simplemente dire que durante este mes el viaje se dirigio hacia uno de los lugares mas dificiles de conquistar: uno mismo.
Hubo momentos duros, pero merecio mucho la pena. Como siempre, a la soledad se le puede ver como aliada o como enemiga y para mi ha resultado ser una gran aliada.

Creo que el verdadero aprendizaje de este “mirar hacia adentro” es la necesidad de silenciar la mente, parar la actividad externa para darnos cuenta de donde nos encontramos en este preciso instante, y este reajuste y equilibrio es necesario a lo largo de toda nuestra vida cada cierto tiempo, para no perder de vista quienes somos realmente, y que el ritmo frenetico que nos envuelve no nos devore y pasemos a diluirnos en ese destenyido gris masivo, y casi sin darnos cuenta estemos recitando esa heredada letania tan nociva de :”hay que ver como es la vida...”

Porque no podemos culpabilizar a nadie ni a nada de lo unico que somos realmente responsables a lo largo de nuestra vida: nuestra dicha o desdicha.
Es curioso como el ego nos boicotea de 1000 maneras distintas para responsabilizar al sistema, a la vida, a los hijos, al trabajo, a los padres, a la pareja....somos tan ingenuos que incluso podemos culpar a un dia lluvioso por estropearnos un momento especial.

Y bueno simplemente queria compartir con vosotros esta experiencia, llamemosla “reajuste vital”. Quiza algunos decidan perderselo por miedo, pero ese es el precio a pagar y os aseguro que la cuota es minima en comparacion con los beneficios.

Tras un mes de meditacion, vida contemplativa, minimas comodidades, comida vegetariana y contacto nulo con el mundo (bueno, Carlos no se perdio los partidos de la seleccion ganando la Eurocopa, todo sea dicho), Carlos y yo nos reencontramos en Cochin, decididos a poner nuevamente los pies en la tierra, ayudandonos de una optima gastronomia, cerveza bien fria y un buen hotel que resulto ser una casa colonial del siglo XIX llena de encanto. Fue un reencuentro hermoso y emotivo donde nos reconocimos con mucha energia y fuerza renovada para continuar con la aventura.

Despues de unos dias ociosos y de merecido descanso continuamos via Trivandrum al Ashram de Sivananda para hacer un curso de Yoga. El lugar precioso, pero en menos de 24 horas de actividades comunitarias, nos basto una mirada de complicidad para darnos cuenta que no estabamos en nuestro sitio y no tenia mucho sentido seguir en un lugar donde no calzabamos, asi que sin mas vacilaciones decidimos seguir ruta y asi llegamos a nuestro proximo destino: TIRUVANAMALAI, pero eso sera en la proxima entrega amigos!

Elena



















Escena en el ashram de Ramana Maharshi, en Tiruvannamalai





Echando una cabezadita




Durante el recibimiento en el pueblo del ninyo que tengo apadrinado
con la Fundacion Vicente Ferrer





Elena cogiendo de la mano a Mounika, la ninya que su madre tiene apadrinada en la FVF.




Ninyas mendigas en Gujarat













La "gullal", polvos de colores que se usan para los "rangolis"
(decoraciones en la puerta de la casa) y para celebraciones sagradas.



Uno de los motivos por los que llevo 8 meses sin cortarme el pelo ni afeitarme






En lo alto de la montanya de Arunachala



En la montanya de Arunachala, con el templo de Tiruvannamalai al fondo.



En la cueva que hay en la cima de Arunachala, con el sadhu que vive en la cueva y que nos rebautizo despues de "bendecirnos" con un agua completamente putrefacta.



Calles de Gujarat, 2008.














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